Inicio/Blog/Pizza romana vs napolitana: en qué se diferencian y por qué importa
Pizza romana vs napolitana: en qué se diferencian y por qué importa
Cultura

Pizza romana vs napolitana: en qué se diferencian y por qué importa

7 min de lectura
Por Alvaro Vola
pizza romanapizza napolitanadiferenciasmasahornocultura pizza

Si alguna vez has pedido una pizza y te ha llegado algo completamente distinto a lo que esperabas, probablemente no era un error. Era otro estilo. La pizza romana y la napolitana son dos formas muy diferentes de entender lo mismo, y confundirlas es como confundir un espresso con un café con leche: los dos son café, pero la experiencia no tiene nada que ver.

En Squisita hacemos napolitana. No porque sea mejor, sino porque es la que nos enseñaron a hacer y la que nos convence. Pero para entender por qué, primero hay que saber en qué se diferencian.

Dos ciudades, dos formas de entender la pizza

La pizza napolitana nació en Nápoles. La romana, en Roma. Esto que suena obvio explica casi todo lo demás, porque las dos ciudades tienen una relación muy distinta con la comida.

En Nápoles, la pizza siempre fue comida de calle: rápida de hacer, barata y contundente. Se come con las manos, doblada por la mitad (a libretto), y el protagonismo lo tiene la masa. En Roma, la pizza evolucionó de otra manera: más fina, más crujiente, pensada para comer en bandeja (al taglio) o como plato en mesa. El protagonismo lo tienen los toppings.

Ninguna es más "auténtica" que la otra. Las dos tienen siglos de historia. Pero son productos distintos.

La masa lo cambia todo

Aquí es donde la diferencia se nota de verdad.

La masa napolitana lleva solo cuatro ingredientes: harina, agua, sal y levadura. Nada más. En Squisita usamos harina Caputo 00, con una hidratación alta, y la masa fermenta 48 horas en frío. Esa fermentación larga es lo que hace que la napolitana sea más digestiva y tenga ese sabor ligeramente ácido que no se puede imitar con atajos.

La masa romana, en cambio, lleva aceite de oliva en la mezcla. Eso la hace más crujiente y menos elástica. La hidratación es más baja, la fermentación suele ser más corta y el resultado es una base que cruje al morderla en vez de estirarse.

Si quieres experimentar con la masa napolitana en casa, tenemos la receta con proporciones exactas. Y si prefieres calcular las cantidades para tu número de pizzas, la calculadora de masa te lo pone fácil.

El horno y la cocción

Una pizza napolitana se cuece en 90 segundos. Una romana, en 3 o 4 minutos. Esa diferencia de tiempo lo cambia todo.

El horno napolitano trabaja a 450 °C. En Squisita usamos un horno Izzo IZ4 que alcanza esa temperatura y la mantiene estable. A 450 °C, la masa se hincha rápido, el borde (cornicione) se infla, la base se cocina por debajo sin secarse y los ingredientes apenas pierden frescura. Por eso el tomate Mutti sigue brillante y la Fior di Latte se funde sin quemarse.

El horno romano trabaja entre 300 y 330 °C. Más tiempo dentro significa más evaporación de agua, y eso es lo que produce esa textura crujiente y seca que define a la pizza romana. No es un defecto. Es el objetivo.

Forma, textura y cómo se come

La napolitana es redonda, con un borde alto e irregular (el cornicione) y un centro blando. La base tiene manchas oscuras, las famosas manchas de leopardo, que son señal de buena fermentación y alta temperatura. Se come con las manos, doblada, y el centro puede gotear un poco. Eso es normal.

La romana viene en dos formatos: la tonda (redonda, fina y crujiente de extremo a extremo, casi sin borde) y la al taglio (rectangular, cortada con tijera, más gruesa y esponjosa por dentro). Las dos se distinguen por esa textura que cruje al partirla.

En Squisita hacemos napolitana, y esto es lo que eso significa

Significa masa de 48 horas con harina Caputo 00. Horno Izzo IZ4 a 450 °C. Cocción en 90 segundos. Tomate Mutti, Fior di Latte, Burrata di Puglia, pistacho siciliano. Todo con nombre y apellido.

No hacemos romana porque no es lo que aprendimos. Un amigo pizzaiolo napolitano nos enseñó el oficio, y el oficio que nos enseñó es este: fermentación lenta, temperatura alta, producto bueno y ningún atajo.

Si quieres ver qué sale de eso, la carta completa tiene todos los detalles. Y si ya lo tienes claro, pide online o reserva mesa y lo compruebas tú mismo.

Compartir este artículo

Del artículo al horno.

Pide online o reserva mesa y ven a probar en Squisita eso que acabas de leer.

¡Haz tu pedido por WhatsApp!