
La historia de Squisita: de un abuelo italiano en Venezuela a una pizzería napolitana en Valencia
Detrás de Squisita hay una familia: Yelitza, Álvaro y Egidio. Madre y dos hijos. Y detrás de ellos, un abuelo llamado Filippo que cruzó el Atlántico huyendo de la Segunda Guerra Mundial.
Filippo llegó a Venezuela buscando algo que en la Italia de posguerra no existía: una oportunidad. No abrió una pizzería. Pero llevó consigo lo que cualquier italiano lleva cuando se va de casa: la forma de comer, de cocinar, de sentarse a la mesa. Esa herencia pasó de Filippo a su familia, y de su familia a nosotros.
Hoy, ese sueño que Filippo llevó a Venezuela llega a Valencia en forma de pizza.
Por qué pizza y por qué Valencia
No fue un estudio de mercado. Crecimos con la cocina italiana en casa. Con la masa, con la salsa, con las discusiones sobre si el tomate iba así o asá. Un amigo pizzaiolo napolitano nos enseñó el oficio de verdad: los tiempos de la masa, el control del horno, el respeto por el producto. Álvaro y Egidio aprendieron con él y hoy los dos están detrás del horno.
Valencia nos gustó desde el principio. El barrio de El Pla del Real, cerca de Mestalla, nos enganchó. Nos gusta el fútbol, nos gusta la calle, y queríamos un sitio donde la gente del barrio entrara a cenar como quien va a casa de un amigo.
En 2024 abrimos en Polo y Peyrolón 43. Squisita estaba en marcha.
Dos pizzaiolos, un horno
Álvaro y Egidio son los dos pizzaiolos de Squisita. Aprendieron de un amigo napolitano que les enseñó lo que no se aprende en un curso de fin de semana: que la masa necesita 48 horas de fermentación con harina Caputo 00, que el horno Izzo IZ4 tiene que estar a 450 °C y que una pizza se cuece en 90 segundos. Ni uno más.
El tomate es Mutti. La mozzarella es Fior di Latte. La burrata viene de Puglia y el pistacho es siciliano. Cada ingrediente tiene nombre y apellido porque así es como se hace una napolitana de verdad: eligiendo bien y sin atajos.
Si quieres ver los detalles de cada pizza, están en nuestra carta completa.
Lo que encuentras cuando entras
Squisita no es un restaurante grande ni pretende serlo. Es un sitio familiar, cercano, donde Yelitza, Álvaro y Egidio están ahí cada noche. No hay maître, no hay protocolo. Hay una barra, hay un horno y hay pizza saliendo.
El ambiente es el de una cena entre amigos: mesas juntas, conversación, olor a masa recién horneada. Si vienes un día de partido, el estadio de Mestalla está a dos minutos andando. Más de uno ha descubierto Squisita buscando dónde cenar antes o después de un partido.
Con más de 400 reseñas y un 4,9 en Google, algo estaremos haciendo bien. Pero lo que más nos importa no es la nota. Es que la gente vuelva.
Frente al Horno, el otro lado de Squisita
Álvaro lleva un canal de YouTube que se llama Frente al Horno. No es un canal de recetas. Es lo que nadie te cuenta de montar una pizzería: los números, los errores, el food cost, las noches en las que nada sale como esperabas.
Si te interesa el mundo de la hostelería o simplemente quieres saber qué hay detrás de lo que comes, ahí lo contamos sin filtro.
Lo que viene
El plan ahora es asentarnos. Llevar Squisita al punto que queremos: que cada pizza que salga del horno Izzo sea exactamente lo que tiene que ser. Que el barrio nos conozca y que quien venga una vez quiera volver.
¿Y después? Quién sabe. Quizá una segunda Squisita. Pero eso ya se verá. De momento, estamos en Polo y Peyrolón 43, de lunes a domingo (excepto martes), de 19:00 a 23:00.
Si quieres conocernos, reserva tu mesa o pide online y prueba lo que el abuelo Filippo empezó sin saberlo.
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Pide online o reserva mesa y ven a probar en Squisita eso que acabas de leer.

